El acroyoga para mi es como elegir unos zapatos. Da igual qué tipo de zapatos, supongamos que sean unos a estrenar. Lo que ocurre con los nuevos es que primero tienes que hacerte a ellos. Sacarlos, metértelos haciendo fuerza hasta que se den de sí, atarte los cordones… pero algo que siempre, siempre ocurre es que al ponértelos conectas con partes de tus pies que ni siquiera sabias que pudieran tener sensibilidad.