Acroyoga en tiempos de coronavirus

por Jul 25, 20200 Comentarios

En mayor o menor medida, todos hemos pasado por algún grado de shock en los últimos meses de pandemia y crisis globales. Situaciones que nos habrían parecido ciencia ficción hace un año son hoy la realidad de cada día.

Confinamiento, cuarentena, aislamiento, distancia, mascarilla, incertidumbre y miedo. Pararon el mundo y nos quedamos aturdidos, y para cuando nos dimos cuenta nos habían vendido la “nueva normalidad”.

El AcroYoga es una práctica comunitaria, social y con un alto grado de contacto físico. En todo esto, ¿dónde queda el AcroYoga?

Para algunas personas, el AcroYoga ha quedado aparcado en un cajón hasta un futuro inexacto en el que tal vez haya una vacuna o un tratamiento. Algunas otras se han ido atreviendo a practicar AcroYoga con las personas más cercanas primero y, poco a poco, con pequeños grupos. Para otras, el AcroYoga sigue ocupando el mismo lugar de siempre en sus vidas, disconformes con la narrativa oficial. Hay tantas opiniones, perspectivas y sensaciones como personas.

Pero si el AcroYoga es social, colaborativo y comunitario, ¿no deberíamos estar teniendo una conversación más abierta, social y comunitaria al respecto?

 

Ideas para la práctica de AcroYoga en tiempos de COVID-19

La legislación está cambiando cada día y varía de comunidad a comunidad, a veces de un pueblo al pueblo vecino; a menudo es incoherente y difícilmente puede dar marco a todas las realidades. Lo que legalmente se puede hacer y lo que no, a veces no está tan claro. Lo que se debe hacer desde un punto de vista ético o lógico, tampoco es tan evidente.

Puede que lo más importante sea el respeto y la honestidad, trabajar desde la transparencia y el consenso, con sentido común y responsabilidad, para poder seguir jugando, divirtiéndonos, compartiendo, y que el AcroYoga continúe siendo una práctica donde cualquier persona se sienta segura y bienvenida.

La siguiente es una lista de recomendaciones y sugerencias, para nada normas u obligaciones, abierta al debate.

  • La más obvia e importante: si te encuentras mal, no hagas AcroYoga. Quédate en casa si tienes síntomas (fiebre, tos, dolor de garganta, sensación de falta de aire y/o pérdida de olfato o gusto), si has estado en contacto con alguna persona que tuviera síntomas y/o haya dado positivo, o si tienes cualquier sospecha de que puedas estar contagiado/a. (Por cierto, esto es aplicable a cualquier enfermedad infecciosa, proceso febril, etc…)
  • Limita el número de personas con las que practicas Acroyoga. Idealmente, formad un grupo de 3-4 personas para practicar, y practicad sólamente entre vosotros/as. Si esto no es posible, intenta que la práctica se limite a las personas de una misma comunidad (misma ciudad, barrio, grupo de personas que generalmente se juntan).
  • Lleva algún tipo de registro de con qué personas has estado practicando Acroyoga. Si desarrollas síntomas o te diagnostican positivo por COVID-19, ponte en contacto inmediatamente con todas las personas con las que hayas estado en los últimos 14 días.
  • Intenta practicar al aire libre siempre que puedas. En caso de practicar en espacios cerrados mantén el espacio ventilado y desinfecta las superficies que hayas tocado antes y después de la práctica.
  • Si estáis varios grupos en el mismo espacio, intenta no moverte demasiado: elegid una zona para que vuestro grupo practique y quedaos en ella en la medida de lo posible. Mantén una distancia mínima de 2m con otros grupos o personas. Utiliza mascarilla para hablar con personas fuera de tu grupo de práctica o para moverte fuera de tu espacio de práctica.
  • El uso de mascarilla será obligatorio en los supuestos que marque la ley en cada momento. Haz un uso responsable de ella: utilízala según las especificaciones del fabricante, de forma correcta e higiénica.
  • Higieniza las manos y otras zonas del cuerpo (como podrían ser los pies) que vayan a estar en contacto o cerca de la cara de tus compañeros/as. Si puedes, lleva tu propio gel hidroalcóholico o desinfectante, y utilízalo siempre que sea conveniente (cambio de compañero/a, antes/después de ir al lavabo, etc.).
  • Evita gritar, cantar o chillar. Evita mantener conversaciones mientras estás volando. Baja, debate sobre lo que vais a practicar y vuelve a subir.
  • Respeta a los demás: si alguien te pide que te pongas la mascarilla, póntela. Si alguien decide usar mascarilla, pantalla o gafas protectoras, guantes o cualquier otro elemento que le haga sentirse más seguro/a, respétalo. Si alguien no quiere practicar contigo por el motivo que sea, respétalo.
  • Busca nuevas maneras de mostrar afecto, de celebrar los logros, de sentirte conectado/a a los/as otros/as. Sonríe, respira, dedica unas palabras bonitas…

 

La importancia de la seguridad

Para mí hay tres pilares fundamentales e imprescindibles en la práctica de AcroYoga: conexión, seguridad y diversión. Sobre la conexión ya hablé en el post de bienvenida a este blog. La diversión parece evidente y obvia a cualquiera que lo prueba (o incluso que lo presencia), y en la diversión a veces es fácil olvidar todo lo demás. La seguridad… ¡es todo un temazo!.

El debate sobre cómo hacer el AcroYoga más seguro está siempre abierto: la importancia de practicar con cuidador, las mejores y más eficaces maneras de spottear, cómo entrenar progresiones y calibraciones antes de intentar trucos más difíciles… La importancia de crear espacios inclusivos y donde prime la confianza y el respeto mutuos, de practicar de forma consensuada y consciente, cuidándonos los unos a los otros…

Tú y yo podemos no necesitar las mismas cosas para sentirnos seguras, pero podemos (deberíamos) estar de acuerdo en que queremos hacer todo lo posible para que la otra persona se sienta segura. Al fin y al cabo, la seguridad y el cuidado son necesidades básicas del ser humano.

El AcroYoga es para muchas personas un oasis, una fuente de bienestar, de apoyo y de afecto, de pertenencia, de alivio, de liberación de estrés. Gracias al AcroYoga hemos aprendido a superar los miedos, hemos ganado autoestima y confianza. ¡¿Cómo no vamos a practicar AcroYoga en estos tiempos en los que tanto necesitamos todo esto?!

Por eso, más que nunca: ¡¡Habla!!
Comparte tus temores y tus inquietudes, tus dudas y tus frustraciones.

Y más que nunca: ¡¡Escucha!!
Todos podemos aprender y empatizar con el otro, incluso aunque no estemos de acuerdo.

Más que nunca: practica el “¿cómo te puedo ayudar?” “¿Qué necesitas para sentirte seguro/a?”

Creo que en la situación sanitaria, social, política y legal actual, no podemos seguir practicando AcroYoga “como si nada”. ¿Podemos aprovechar la oportunidad para hacer el AcroYoga más seguro, más higiénico, más justo, más inclusivo…?

Dicho esto…

Reivindico el Acroyoga. Reivindico el tacto. Reivindico la necesidad básica de todo ser humano de contacto afectivo y reconfortante, sanador y estimulante. Reivindico la sociabilidad como parte intrínseca e indisoluble del ser humano. El AcroYoga nos hace mejores personas. El contacto físico y lo social nos hace humanos.

Y si has leído hasta aquí, gracias 🙂

 

(Foto de Gustavo Fring, Pexels)

Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Soy ingeniera informática, terapeuta de shiatsu y masaje tailandés, hortelana aficionada y profesora certificada de AcroYoga por la escuela de AcroYoga Montreal. Practicante de aikido, tai chi y yoga durante muchos años, mi vida se volvió (literalmente) del revés cuando descubrí el AcroYoga casi por casualidad. Me enamoré locamente de esta práctica y desde entonces le dedico más horas de lo que sería sensato, entrenando, compartiendo, jugando, aprendiendo y enseñando. Desde enero de 2018 imparto clases regulares de AcroYoga en Vitoria-Gasteiz, y talleres intensivos allá donde pueda, buscando siempre inculcar el espíritu de comunidad de esta práctica.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *