¡Bienvenido/a!

por Mar 7, 20200 Comentarios

Para mí AcroYoga es, sobre todo, conexión. Es conexión contigo mismo/a, es conexión con tus compañeros/as de práctica, es conexión con toda la comunidad acroyogi.

La conexión con uno/a mismo/a surge de la inevitabilidad de enfrentarse a los propios miedos, a las inseguridades, a las creencias previas. Esta conexión se nutre de la necesidad de conocer tu cuerpo, tus fortalezas y tus debilidades, y de cómo aprovechar todas ellas para ayudar a la otra persona y trabajar juntas. La conexión con uno/a mismo/a pasa por la honestidad y la autocompasión, por desarrollar la propiocepción a nivel físico, pero también del estado mental y emocional. Solo poniendo el 100% de tu atención en el aquí y ahora, en cada apoyo, en cada cambio de peso, en cada micro-movimiento, puedes practicar AcroYoga.

La conexión con tus compañero/as de práctica nace en el momento en que las miradas se encuentran, cuando las manos se entrelazan en un primer agarre y comienzas a buscar un equilibrio, un contrabalance, un apoyo; o cuando otros brazos te salvan de una caída, reconfortantes. Esta conexión es imposible sin confianza: esa confianza es imposible sin conexión. La conexión con el otro y confianza mútua se nutren y se miman como lo más valioso. Se trabajan y refuerzan en cada práctica. Se sustentan en una comunicación clara y amable, en una preocupación sincera por los demás, en la verdad incuestionable de que no hay AcroYoga sin un “nosotros”.

La conexión con toda la comunidad acroyogi tal vez no sea tan evidente al principio. Esta conexión se fundamenta en las otras dos y la vas descubriendo poco a poco. Podríamos argumentar que la mínima expresión del concepto “comunidad” es la triada. El grupo de tres: las personas base, voladora y cuidadora. Esa comunidad se expande cada vez que tienes ganas de compartir y enseñar los últimos movimientos que has aprendido. Cada vez que haces volar por primera vez a alguien. Cada vez que te alegras de los pequeños o grandes progresos de los demás. Cuando descubres que tienes un lenguaje común que hace más fácil comenzar a “jugar” con otras personas que ya practican acroyoga pero no conocías de nada. Cuando en una jam en cualquier parte del mundo te sientes como en casa… AcroYoga es sentirte cuidado/a y acompañado/a.

La comunidad da soporte, nutre y ayuda a conectar entre ellas a todas las personas que de una manera u otra forman parte de ella. Y de forma recíproca, cada una de las personas que se sienten parte de la comunidad tienen en su poder apoyarla, nutrirla, hacerla fuerte y ayudar a que crezca.

Este es un lugar que ha nacido con la intención de compartir, para dar voz y espacio a todos/as, para mantenernos conectados. Y precisamente en mano de todos/as nosotros/as está que el proyecto crezca y se mantenga vivo y que pueda cumplir con su propósito.

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Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Soy ingeniera informática, terapeuta de shiatsu y masaje tailandés, hortelana aficionada y profesora certificada de AcroYoga por la escuela de AcroYoga Montreal. Practicante de aikido, tai chi y yoga durante muchos años, mi vida se volvió (literalmente) del revés cuando descubrí el AcroYoga casi por casualidad. Me enamoré locamente de esta práctica y desde entonces le dedico más horas de lo que sería sensato, entrenando, compartiendo, jugando, aprendiendo y enseñando. Desde enero de 2018 imparto clases regulares de AcroYoga en Vitoria-Gasteiz, y talleres intensivos allá donde pueda, buscando siempre inculcar el espíritu de comunidad de esta práctica.

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