Como elegir unos zapatos…

por Mar 17, 20200 Comentarios

saaEl acroyoga para mi es como elegir unos zapatos. Da igual qué tipo de zapatos, supongamos que sean unos a estrenar. Lo que ocurre con los nuevos es que primero tienes que hacerte a ellos. Sacarlos, metértelos haciendo fuerza hasta que se den de sí, atarte los cordones… pero algo que siempre, siempre ocurre es que al ponértelos conectas con partes de tus pies que ni siquiera sabías que pudieran tener sensibilidad. Al principio puede que te molesten o que te hagan pequeñas heridas, pones una tirita o una pomada y el dolor se alivia. Posiblemente, puede que la suela te resulte demasiado dura o blanda y comprendas que son útiles para un tipo de terrenos y no para otros, o para una climatología u otra. O también que te queden justos y necesites agrandarlos o ponerles una plantilla. Pero sigues poniéndotelos, porque aunque duelan, te gustan y te hacen sentir bien. Y poco a poco tus
pies se van adaptando a ellos y vas aprendiendo, cómo y dónde utilizarlos para sacarles el mayor partido.

Puede que algunos días los zapatos que lleves no sean adecuados para la lluvia y otros puede que tus zapatos te queden demasiado justos y quieras quitártelos y caminar descalzo (pero tú y yo sabemos que no duraríamos ni un minutos sin clavarnos algo) y entonces te los vuelves a poner y comprendes que esos zapatos serían útiles en otro contexto, por ejemplo, para escalar o para nadar en el río. Así que los reservas para otra ocasión. Otros días, puede que tus zapatos sean muy grandes y vayas arrastrando los pies, o que sean demasiado abrigados para un día tan caluroso. Y entonces te replanteas muchas cosas: cuán importante es descubrir aquello que nos va bien o nos va mal, la importancia que tiene el comunicarnos con nosotros mismos y a no desechar aquello que aunque, a priori, pueda que no se adecúe a nosotros, luego resulte que solo necesitábamos tiempo para comprender su verdadera naturaleza.

 

 

Pues bien, para mí el acroyoga es igual. Puede que al principio te cueste amoldarte a ello, que sea una disciplina nueva y no sepas mucho de tu cuerpo ni de cómo se mueve, que sea como esos zapatos nuevos a estrenar. Que tengas que aprender a entender el contexto de cada persona (tú incluida), postura, situación, capacidad, etc. Pero con la práctica (y las agujetas) comprendes qué elementos debes adecuar (puede que haya posturas que no te convengan, o puede que la forma en la que te comunicas para con los demás y contigo misma no sea la más eficaz ni efectiva) o puede que haya otros factores a los que apenas prestas atención (pero necesites hacerlo). Ahora no solo sois tú y tus pies, sino que intervienen en el juego más variables como son tu pareja y el spotter, de los cuales, al igual que los zapatos nuevos, no tienes ni idea, pero a medida que practicas aprendes con y de ellos y terminas comprendiendo que cuando juntas los elementos adecuados creas cosas maravillosas. Al fin y al cabo, todo es ir probando.

Oiane Ramos

Oiane Ramos

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *